
El otro día estaba en el micro yendo a inglés y como siempre iba mirando por la ventanilla pensando en muchas cosas, cuando llegué a plaza Rocha me dio mucha felicidad ver ese solcito de otoño que le da un tinte naranja a los días, y las hojas secas en el suelo y en los árboles, pero lo más lindo fue ver que había gente tirada en el pasto riéndose, tocando la guitarra y dibujando. En ese momento me sentí muy agradecida, agradecida de la vida. De poder tenerla y disfrutarla, muchas veces nos dejamos (me dejo) llevar por las cosas malas, el cansancio que te olvides de los hermosos detalles.
Gracias por la música, porque es hermosa y la puedo escuchar. Gracias por poder ver, por los colores. ¡Qué hermosos que son los colores!. Gracias por los amigos y la familia que me hacen reír, llorar, hablar.Gracias por esas personas que escriben cosas que realmente te llegan, te hacen disfrutar y pensar. Gracias por tener la libertad de elegir y hacer las cosas que me gustan.
Muchos pensarán que me puse muy cursi, pero es que en algún momento de mi vida no muy lejano poco me daba cuenta de estas cosas, por eso también agradezco haberle encontrado un importante sentido a esos detalles que hacen hermosa la vida y hacen que aprenda a disfrutarla cada día más.
